26/10/19

¿Quién puede convencer a un niño?

Una conversación con un niño, (o no tan niño) de catorce años. Hablamos sobre la crisis climática y la niña Greta, a quien no soporta. Su mensaje apocalíptico, dice, no me anima a creer en el futuro.
Le digo que Greta, como aquellas de su generación que levantan la voz para hacerse oír, no dicen que el mundo se va a acabar en treinta años, sino que tenemos treinta años para salvar el mundo. No le convence.
Al día siguiente hablo con su madre. Me cuenta que a su hijo de catorce años no le gustó nuestra conversación. Mentira. No le gusté yo, mi forma de hablar, ni mi discurso ni el tono enfático, cortante, a ratos imperativo.

8/5/19

Unas elecciones En Pie

La izquierda se presenta dividida a los próximos comicios autonómicos y municipales. Una izquierda que ha pasado de la ilusión de una victoria posible al desengaño ante la pérdida de votos y la fragmentación. En el camino, procesos internos que como mínimo han alejado la perspectiva de un partido movimiento que corrigiera los males endémicos de la práctica política convencional. No nos representan gritaba el 15M. Se refería a todas las formaciones políticas enquilosadas en viejas formas y fórmulas.

3/5/19

¿Gobierno? No, gracias.

El PSOE debe gobernar. Debe y puede, y más nos vale que se apoye en Unidas Podemos, más nos vale que se olvide de Rivera y compañía. Entonces gobierna el PSOE. ¿Cómo gobierna? Como ha gobernado siempre. Un partido social liberal no puede dar otra cosa que un gobierno social liberal. El rescate a la banca, el artículo 135, la primera reforma laboral, el desahucio exprés, el secuestro del Open Arms,... Si Sánchez se apoya en Rivera será peor, seguro, pero la pregunta que nos debemos hacer es la siguiente y es doble: ¿Puede Unidas Podemos, con sus 42 diputadas, entrando en un gobierno con el PSOE, contrarrestar el liberalismo marca de la casa? ¿Debería Unidas Podemos aceptar formar parte de un gobierno social liberal dejando toda iniciativa de oposición a la derecha?

30/4/19

Pero... ¿quien escribió la historia?

El lema de campaña de Unidas Podemos apelaba al protagonismo de la gente. La historia la escribes tú, mensaje directo y claro para un momento que parece alejarnos precisamente del postulado, que remite a un ciclo, el del 15M, ya extinto. La historia la escribes tu, el cambio todavía es posible, todavía quedan fuerzas para frenar la reacción virulenta personificada antes de las elecciones por el nuevo monstruo verde ante el cual, el miedo ha vuelto a cambiar de bando, otra vez sobre nuestras espaldas. Pero... ¿quien escribió la historia que pudimos leer el día después?

28/4/19

Y sin embargo, VOTAR

Hoy es día de elecciones, también un remanso entre campañas. Termina una, empieza otra. Se abrirá un proceso complejo durante el cual se cruzarán tres contiendas electorales con las negociaciones para formar un nuevo gobierno. Nada de eso tiene que ver con la política real. La política real tiene dos campos. El de los pasillos y reservados, las reuniones a puerta cerrada, conversaciones secretas (y no tan secretas) entre prohombres de la patria cuya influencia y poder en el ámbito del estado y la economía, les convierte en garantes de un sistema de dominación de clase. El otro campo es el de la gente de abajo que se organiza, de forma abierta y pública, para resistir esa dominación. El movimiento feminista, la PAH, el movimiento sindical hoy en día depauperado, los chalecos amarillos en Francia, las movilizaciones contra la desidia de la clase dominante frente al cambio climático, y un largo etcétera que se alarga hacia el pasado, el presente y el futuro.

2/5/18

Cuando la revolución termine

Reseña publicada en el número 02 de la revista La Hiedra
La primera novela de la escritora hispano siria Leila Nachawati nos sitúa ante una crónica sentimental, en el mejor de los sentidos, de la revolución siria y quienes la protagonizan. Una multiplicidad de voces configuran una estructura fragmentada, una suerte de red de personajes vinculados entre sí por un hilo invisible, un hilo que poco a poco va tirando de ellos y ellas, arrastrándoles hacia el interior de un inmenso agujero. La historia la sufren siempre los pueblos, dice el filósofo Santiago Alba Rico.

23/4/18

The Walking Dead o la irresistible necesidad de matar a un niño

Artículo publicado en la web Poder Popular
En 1976 el director Chicho Ibáñez Serrador estrenó la película ¿Quién puede matar a un niño? una historia en la que los niños y niñas de una isla enloquecen y asesinan a sus habitantes mayores de edad. El éxito de esta macabra empresa se debe a una cuestión de índole moral. Aun ante la evidencia del peligro inminente, ninguna de las personas de la isla es capaz de matar a un niño, ni siquiera para defender la propia vida. La película aborda así un tabú cinematográfico, el de la violencia explícita contra menores, para darle la vuelta y utilizarlo como recurso narrativo. La incapacidad de las personas adultas para superar su mirada sobre la infancia, que se asocia inevitablemente a la inocencia, les impide reaccionar ante la amenaza real.

23/2/18

AMERICAN CRIME: el sueño realmente existente.

Artículo publicado en la web Poder Popular
La clave está en encontrar trabajadores que trabajen más por menos, dice el hijo. No será difícil, tal y como están las fronteras, responde la madre. Una familia propietaria de una granja de tomates en Carolina del Norte dirime sus conflictos en la mesa, el gran escenario de la vida burguesa, según John Berger. Poco antes hemos visto cómo un distribuidor les obligaba a rebajar los precios de sus productos, impulsado este, a su vez, por las fluctuaciones del mercado y por la competencia feroz de otros productores. Luego la madre informa a los gerentes y estos a los capataces, antiguos trabajadores ascendidos, sobre quienes recae el peso de todo el entramado. Los capataces contratan a bulto entre inmigrantes ilegales, les hacinan en caravanas insalubres fuera de los límites de la propiedad, para evitar responsabilidades cuando estas se incendian calcinando a sus ocupantes, presionan, amedrentan, violan, golpean, y lanzan los cadáveres al río cuando se exceden en sus castigos.

17/2/18

Victor Serge o la épica de la verdad

Artículo publicado en la web Poder Popular
Coincidiendo con el centenario de la Revolución Bochevique, la editorial Amargord acaba de publicar El nacimiento de nuestra fuerza, una de las novelas que Víctor Serge escribió a lo largo de su vida de revolucionario. El año pasado, Alianza Editorial publicó Medianoche en el siglo, y en 2007 apareció bajo el sello de Alfaguara El caso Tuláyev. La importancia de estas obras, citadas las tres por su reciente aparición, no tanto porque constituyan un conjunto cerrado, radica en su relación profunda con un elemento muchas veces ambiguo y escurridizo: la verdad.

8/1/18

Un verano kurdo. Historias de resistencia al ISIS, a la ocupación y al exilio

Artículo publicado en la web Poder Popular
Zakine Türkeri es una periodista kurda nacida en Turquía, que en el verano de 2014 viaja al Kurdistán iraquí con el fin de realizar una serie de reportajes para la cadena de televisión en la que trabaja. A la vuelta de su viaje, decide convertir sus notas en un libro, publicado recientemente en español por la Editorial Descontrol dentro de una serie dedicada a la lucha del pueblo kurdo y a la revolución de Rojava.

28/12/17

Termina la liga, empieza CAOS F.C.

Artículo publicado en la web Poder Popular
Un joven centrocampista que a penas sabe correr, sufrió acoso de pequeño y es el alma del equipo; un portero miope y en paro, jugaba en la cantera del Atlético de Madrid pero lo dejó al morir su padre, tuvo que ponerse a trabajar; un delantero marroquí que llegó en patera, como todos, dice, trabaja de soldador en una fábrica; un defensa nacido en la cárcel mientras su madre cumplía condena, le crió luego su hermana mayor; una centrocampista que no acepta la autoridad, se dedicó al trapicheo cuando su padrastro la echó de casa al morir su madre; otra chica del mismo equipo no tiene dinero para ir a entrenar en autobús, vive fuera de la ciudad, no conoce a su padre y cuida de su madre enferma. Estos son algunos de los personajes que habitan el universo de Caos FC, una serie documental que se emite los domingos sin liga en la cadena de pago #0.

30/5/17

El pan y el chorizo: la corrupción es el sistema

Artículo publicado en el nº 02 de la revista La Hiedra
Cuando en Mayo de 2011 las plazas se llenaron de personas indignadas con las consecuencias de la crisis y especialmente con la gestión que de ella habían realizado las élites políticas y económicas, florecieron eslóganes, versos y chascarrillos que desde el imaginario popular y colectivo expresaban de forma muy lúcida la situación que el país atravesaba. De entre todos ellos, “No hay pan para tanto chorizo” fue el que quedó grabado con más fuerza en la memoria de aquellos días. La frase constituye una metáfora certera de lo que conocemos como corrupción política, y de sus consecuencias. La falta de pan, nuestro sustento diario, es decir, el aumento dramático de las desigualdades sociales en base al empobrecimiento de la mayoría, se debe a la existencia de los chorizos, quienes desde el poder, por medios ilícitos, se apropian de los recursos comunes.

21/5/17

Cuando el humor se pone serio

Artículo publicado en la revista La Hiedra nº00
El pasado 14 de diciembre, en plena campaña electoral, El Periódico de Catalunya publicaba el resultado de un estudio realizado por ACCESO, una compañía de inteligencia de medios y consumidores en España y Latinoamérica, que concluía que el periodista más influyente ante las elecciones generales del 20D era Jordi Évole, director y presentador de Salvados. En el cuarto lugar, detrás de Iñaki Gabilondo y Ana Pastor, se encontraba el Gran Wyoming. Como refleja el ranking, un 80,3% de las y los encuestados aseguraban acudir a la televisión para informarse sobre las cuestiones relacionadas con la campaña.
Que el medio televisivo ha jugado un papel fundamental en los procesos políticos que han desembocado en la reciente contienda electoral es algo que nadie cuestiona. Desde la emergencia de Podemos alrededor de un líder forjado como tertuliano televisivo, hasta la aparición de los candidatos en magazines de entretenimiento ajenos a la política, como El Hormiguero. Pero lo que llama la atención de este estudio es el hecho de que entre los cuatro periodistas más influyentes se encuentren dos humoristas.

3/11/16

Libertad, de Jonathan Franzen

Reseña publicada en el nº01 de la tercera etapa de la revista La Hiedra
Jonathan Franzen afirma en una entrevista que la novela social está obsoleta. Sin embargo Libertad, su primera novela después del 11S, siendo fiel a esa afirmación, contiene a lo largo de sus más de 600 páginas una carga evidente de análisis y reflexión sobre la sociedad americana en un sentido político. Estados Unidos es el país de la libertad, y la novela relata la vida de varios personajes que a través de los años deben enfrentarse a las consecuencias del ejercicio individual de esa libertad.

12/9/16

Malos tiempos para la épica

En su primera novela, Germà de gel, Alicia Kopf se lanza a la búsqueda de una nueva épica para el siglo XXI, a partir de las experiencias de los exploradores que a principios del XX conquistaron el Polo Norte y el Polo Sur. Un hermano autista la lleva a pensar en una posibilidad más íntima y cotidiana, pero a la vez titánica, como la de hacer frente a los cuidados que requiere un familiar con discapacidad.

4/5/16

Donde no llega nuestro grito, de Francisco Gómez-Porro

Reseña publicada en el nº00 de la tercera etapa de la revista La Hiedra
Es ya un lugar común apelar al 15M como punto de partida de proyectos que discurren por caminos nuevos o alejados de lo establecido. Es el caso de este particular libro de relatos breves, que empieza a gestarse al calor de las plazas ocupadas y va creciendo desde entonces, en manos de un escritor ya consolidado y un joven editor debutante. No es solo un libro, es un proyecto editorial que se quiere ajeno al mercado y a los ámbitos literarios institucionales, contribuyendo así a esa construcción de un nuevo “nosotras” que representó el 15M.
El libro aúna 50 cuentos breves, género muy en boga hoy en día, ambientados en el mundo rural de Castilla-La Mancha. Con una prosa precisa y en ocasiones lírica, que ahonda en la belleza de los detalles del paisaje geográfico y humano, la obra combina el realismo con una cierta ironía descarnada, al estilo de la celebrada película Amanece que no es poco. Como resultado, un retrato tierno y a la vez mordaz de una realidad invisible, sumida en el olvido y la desaparición, pero que representa el contra-plano de esa imagen exuberante que nos desbordó desde las plazas de todo el país.
El valor de este libro tal vez sea doble, como el de la literatura misma. Conservar la memoria de todo lo bello y humano que hay en el mundo, y contribuir a que nuestro grito, el de la gente de abajo, trascienda las fronteras del espacio y el tiempo.

21/4/16

Unidad popular: desde abajo para cambiarlo todo

Artículo publicado en el nº 00 de la tercera etapa de la revista La Hiedra.
La situación política que se está viviendo estas últimas semanas en el Congreso de los Diputados y sus aledaños parece querer hacer valer esa famosa frase del Gatopardo: que todo cambie para que todo siga igual. Las elecciones del pasado 20 de diciembre han dejado un panorama incierto y de difícil resolución en cuanto a la aritmética parlamentaria, pero que no debe cegarnos ante la naturaleza de cualquiera de los posibles pactos que llevarían a la configuración de un nuevo gobierno.
Un gobierno del Partido Popular no parece posible sin el apoyo del PSOE. Un gobierno del PSOE no parece posible sin el apoyo de Podemos. En este contexto es el partido de Pedro Sánchez el que se encuentra sujeto a las mayores presiones, mientras Rajoy juega a dilatar los tiempos y Pablo Iglesias intenta dar muestras de iniciativa y fortaleza políticas. La cuestión de fondo no es lo que pueda hacer este o aquel gobierno, sino cuál es el camino para construir una alternativa capaz de impulsar medidas de cambio que rompan con el inmovilismo y la austeridad.

18/4/16

Ideas para cambiarlo todo

Editorial del nº 00 de la tercera etapa de la revista La Hiedra.
Una fantasma recorre Europa, o el mundo. Con estas palabras, citadas seguramente excesivas veces, se abre el Manifiesto Comunista de Marx y Engels, punto de partida programático de un movimiento que hunde sus raíces en la tradición de la lucha de las oprimidas, desde la revuelta de Espartaco a la Revolución francesa, y que se extendió a partir de entonces a través de una historia convulsa y a veces sangrienta.
Hoy en día, este movimiento parece sumido en una derrota sin precedentes, ahogado por sus propios errores y por el triunfo de un sistema económico que ha sido capaz de imponer una ideología y una cultura que se extienden por el mundo como lo hizo entonces ese viejo fantasma. Pero como dijo no hace mucho el cínico millonario Warren Buffett, “la lucha de clases existe y mi clase la está ganando”. Más allá de constatar que la única clase verdaderamente marxista que queda es la clase dominante, se atisban, en la lejanía, las contradicciones que el capitalismo nunca ha sido capaz de superar. De esas contradicciones surgen, como han surgido siempre, los fantasmas que se extienden por doquier.

21/8/15

(Re)construir es vivir

Mi hijo recibe de regalo un juego de construcción. Seguimos las instrucciones y construimos lo que muestra la caja. Juega un tiempo, poco, por lo general. Entonces empieza a desmontarlo y a crear sus propios artilugios, materializando aquello que le pasa por la cabeza. Imagina, construye, juega. Es un proceso a través del cual aprende y pone en práctica lo que aprende, estimula su imaginación a partir de lo aprendido y eso da lugar a un mundo nuevo. Ese mundo puede ser él mismo, su propio yo, su identidad. Puede ser un espacio de relación con su entorno más próximo, con las personas que le rodean. O ambas cosas.
Compárese con ese flamante objeto impreso en la caja del juego. Su complejidad exige seguir las instrucciones, lo cual nos permite aprovechar absolutamente todas y cada una de las piezas.
Posiblemente, cuando mi hijo crezca se verá obligado a seguir las instrucciones, a aprovechar al máximo los recursos que la sociedad ponga a su alcance para construir así una vida según un modelo, que encaje con las otras vidas que transitan a su lado.
Pero tal vez encuentre otros espacios, donde la imaginación y el esfuerzo colectivo serán la base para una nueva sociedad, el mundo nuevo de la infancia. Si eso ocurre, aprenderá que esos espacios de libertad son preciosos y hay que defenderlos, también que es imposible destruirlos, y que con imaginación y solidaridad, siempre se podrán recomponer las piezas. Imaginar, (re)construir, jugar: un mundo nuevo en nuestras manos. 

Artículo publicado en el nº12 de la revista La Hiedra




30/7/15

Al otro lado

El 5 de mayo de 1945, hace 70 años, las tropas de los ejércitos aliados liberaban el campo de concentración de Mauthausen. Banderas republicanas ondeaban donde antes lo habían hecho las esvásticas negras. La resistencia organizada controlaba el campo, y los pocos republicanos españoles que sobrevivieron a un infierno que para ellos empezó el verano de 1940, habían contribuido a la acción que convirtió los nuevos ocupantes en simples testigos.
Dice el poeta Antonio Orihuela que Auschwitz no es historia, era premonición. La premonición funesta de unos hechos que se perpetúan, de muchas maneras y en muchos lugares del planeta. La matanza de los inocentes a manos del Dios omnipotente. El poder. La codicia. El odio.
Y alrededor del campo, una alambrada electrificada siempre presente en los ojos y en el corazón de todos los presos. Representaba el límite más allá del cual lograbas la libertad anhelada, una libertad negada por la misma alambrada. Los pocos que lograban huir eran capturados y colgados frente al resto. Pero había otro camino. Cuando un preso ya no podía más, cuando sentía que el fin se acercaba, o cuando los SS venían a buscarlo con las peores intenciones, se tiraba para morir electrocutado.
La muerte como metáfora de libertad es un recurso literario, o simplemente una de tantas tragedias humanas. La desesperanza nos empuja contra las vallas y los muros que nos separan, nos aíslan, nos marginan o nos expulsan. Al otro lado, la libertad, pero también el poder, la codicia y el odio.

Artículo publicado en el nº12 de la revista LaHiedra
 

3/7/15

Pie de foto para cinco amigos

Es difícil saber a priori qué imágenes provocarán un impacto profundo y duradero a quienes las vean, aun más predecir la posibilidad de que este impacto perdure y se convierta en memoria. El imaginario colectivo está lleno de imágenes que han marcado generaciones enteras de "espectadores", convirtiéndose en parte de la historia de aquel acontecimiento que representan.
Cuando vemos una imagen, la relacionamos automáticamente con su realidad circundante, en un proceso de síntesis espontáneo que vincula lo que se ve, la carga simbólica y emotiva que transmite lo que se ve, y un significado que emerge en la encrucijada con aquello que pensamos o sabemos, o creemos saber, de la realidad que la imagen representa.
Esto último condiciona nuestra lectura. Tal vez la fotografía en cuestión nos confirme, tal vez nos niegue o nos descubra lo que ignorábamos. Puede ser, como en el caso que nos ocupa, la foto que muestra a Juan Carlos, Rajoy, Aznar, Felipe y Zapatero cenando juntos, que descubramos una contradicción flagrante entre lo que percibimos y lo que querían transmitir quienes la realizaron. Esa intención, a pesar de la apariencia de instantánea periodística, resulta evidente a los ojos de cualquier persona mínimamente lúcida.
La contradicción es la materia prima del humor. Por eso no es extraño que alguien haya manipulado la imagen para crear una segunda imagen que revela de manera descarnada aquello que percibimos desde esa mirada crítica, y que pone en evidencia el artificio y la pretensión propagandística buscada.
Ambas imágenes funcionan como un díptico, se interrelacionan para describir simbólicamente una realidad escindida. Por un lado, la imagen de una España próspera que ha visto aumentado, en lo peor de la crisis, el número de millonarios en un 40 por ciento. Por otro, la broma macabra que hemos tenido que sufrir la gente de abajo, despojados de lo poco que esa prosperidad había puesto a nuestro alcance.
Los cinco amigos se encuentran para cenar en un restaurante de lujo. Sonríen y discuten sobre la necesidad de seguir por la senda que emprendieron cuando eran jóvenes y aún nada les unía. Preside la mesa el vínculo con un pasado que se cierne sobre el país como una sombra.       


31/3/15

Fernández

Un rostro ante una cámara. Se convierte en una imagen que invade nuestro imaginario. Aparece y desaparece, nos interroga desde un gesto inmóvil, ajeno a la realidad que rodea esa imagen, ese rostro. De repente se convierte en algo familiar, corriente, común, compartido. Es la imagen del político que nos ha acompañado durante años, un rostro convertido en imagen que se transforma con el tiempo, siempre asociado a la política, siempre asociado a ese inmenso contenedor de imágenes que son los medios de comunicación.
Y un día le miramos, o queremos mirarle. Un día intentamos descubrir a la persona que esa imagen representa, al ser humano que hay detrás, como suele decirse, detrás de ese recuerdo recurrente que hemos visto miles de veces, cada recuerdo solapando el anterior en una interminable cadena de olvido. Lo único que podemos ver es el silencio. En los ojos, en la boca, en el gesto de las manos. Una humanidad completamente ajena que nos da la espalda, nos desprecia. La imagen de nuestro presente.
Curiosamente, las biografías políticas que he encontrado asociadas a ese ser humano no llegan más allá de 1978. Me pregunto quién fue, cómo era su imagen, la imagen de un hijo de militar, ingeniero industrial, supernumerario del Opus Dei, en ese tiempo anterior a todo. Miremos a la realidad. A la nuestra y a la que él quiere construir a nuestro alrededor con su nueva ley. Tal vez así nos haremos una idea. Sería un primer paso, pues no olvidemos que las ideas son armas. 

Artículo publicado en el nº11 de la revista LaHiedra


16/2/15

43 lágrimas

Una lágrima se desliza mejilla abajo. Se desprende del rostro y cae al suelo, sobre la tierra, se funde con ella. Las lágrimas de la gente han regado este mundo desde el principio de los tiempos. La tierra a veces es leve, fértil, y las lágrimas hacen brotar árboles frutales. A veces es dura, pesada, oscura. Las lágrimas se evaporan por el calor que desprende una tierra marchita.
El dolor estéril. Tal vez la mayor atrocidad cometida contra quienes no han sido víctimas. No lo han sido porque las víctimas han desaparecido sin dejar rastro. Quienes fueron padres, madres, amigos o amigas, amantes, como fueron hijos e hijas los 43 nominalistas en Ayotzinapa. Fueron o son, porque ahora simplemente no están, y se les reclama con vida para que vuelvan a estar, a estar presentes ante un dolor ahogado en rabia e impotencia, incapaz de regar la tierra.En este país sabemos mucho de la vida sepultada por la violencia del poder, que no entiende más que de sí mismo, del dinero y la ambición, del poder mismo y lo que haga falta para conservarlo, para imponerlo, para acumularlo. Vemos en las fotografías la ausencia de esas 43 lágrimas evaporadas antes de tocar el suelo, y no podemos evitar esa sensación de ahogo, que es dolor, pero también convicción, que es impotencia, pero también solidaridad, que es rabia, pero esa rabia que nos empuja, por el camino que nos llevará al campo de árboles frutales.

Artículo publicado en la revista La Hiedra nº11








10/12/14

La poética de las piedras. Reflexiones sobre ADONDE MARCHABA, de Nicolás Melini

Las piedras son elementos de la naturaleza que vienen a representar una dureza inanimada, la aridez de la tierra yerma, e incluso el vacío de la miseria en ese cuento de la sopa que comen los pobres para engañar al hambre. Pero como nos recuerda Nicolás Melini, para los antiguos mayas eran la sede del dios.
Tal vez, los versos que componen este libro, ADONDE MARCHABA, fueron escritos desde la residencia vacía de un dios olvidado, donde reside ahora la nostalgia del paraíso, el paraíso en la tierra, en la piedra. Lo terrenal y lo divino en harmonía; un espacio de encuentro; una visión de la naturaleza arraigada en el tiempo de la inocencia, que corresponde a la infancia, a la infancia del poeta y a la infancia del mundo, del ser humano, pero que ocupa hoy, esa inocencia, un reducto de resistencia contra la arrolladora fuerza de una modernidad adulta, cuya mayor aportación a la historia es haber convertido las piedras en piedras.
La mirada de Nicolás Melini, sus palabras, se posan como imágenes en la realidad material, con el anhelo de lo perdido y la convicción de que ese misterio sigue presente a pesar de todo, en las hojas que son estrellas, en un tatuaje sobre la piel donde se concentra la totalidad de un cuerpo y de su ser, y claro está, en la literatura.
Palabras e imágenes forman una constelación, un universo propio en el que se manifiesta la búsqueda de aquello que sólo podemos encontrar en el suelo que pisamos, en las piedras vacías, en esa mar en el que caer y sumergirse una y otra vez desde la infancia y hasta la eternidad.  


 


 

27/11/14

Reseña de EL ROSTRO OCULTO por Joan Marimón, publicada en el periódico LEVANTE

Puede que uno de los requisitos para alcanzar el oficio de poeta sea la lucidez, la capacidad para darse cuenta de lo obvio, de enfrentarse a la realidad con una mirada que traspasa la opacidad. Una de las posibles consecuencias es la de rebelarse contra la injusticia, porque raramente la realidad es otra cosa. Manel Barriere es un activista, un luchador, un buscador de la pureza, un pesimista esperanzado, tal vez un optimista.
Esa condición de inconformista se intuye ya desde sus blogs “El ángel de la historia” y “El fondo del aire”, y se va repitiendo en cada una de sus manifestaciones como cineasta desde el montaje. Diríase que sólo directores y directoras muy determinados, sólo aquellos que están en su misma voz musical, en su mismo tono, lo escogen como colaborador. La mayoría son documentalistas comprometidos como él mismo. Y él antes de ponerse a trabajar hace algo que pocos intentan: conocer a fondo a la persona con la que va a construir un mensaje. Sabe que la obra es una extensión de la persona, al menos en el registro en el que él se mueve. Lo más parecido que he visto en los últimos años en cine a un poema, diría que a un silencioso haiku, es “Volar”, un largometraje dirigido por Carla Subirana y montado por Manel Barriere.Tenemos ahora entre las manos el poemario “El rostro oculto” (Ed.Amargord), que empieza por ligar revolución e infancia en una oportuna cita de Walter Benjamin y que en verdad describe el espíritu de la confesión íntima en que se va convirtiendo este libro. Una confesión en forma de diálogo en tres tiempos, “rápido-lento-rápido” o, mejor “verso-prosa-verso”. Las voces son la suya y, claro, la del lector, aunque el lector puede escoger entre convertirse en la figura oculta a la que alude el título (permitidme que no me extienda en su caracterización, por no desvelar un enigma), o bien no dejar de ser él. Cualquiera de las dos opciones es válida. En cualquiera de esas dos se operará la magia. En las dos el lector deja de ser un poco él mismo para rejuvenecer, para volver a la esencia, para entrar en el secreto de las advertencias, las dudas, los miedos y también las ilusiones de un individuo de mayor experiencia al que se ha decidido escuchar, incluso creer. Incluso querer. Puede que la confesión del autor configure algo parecido a un estado de deuda con él. Por la inyección de energía, por la sinceridad, por la voluntad de proteger, porque mi llanto también es el suyo, porque él quiere ser yo y no quiere para mí un “futuro fantasmagórico” y va a luchar para impedirlo. Y desde luego por la oferta de belleza: las flores pueden crecer en el asfalto, una revelación puede entrar de improviso por la ventana e iluminar la memoria, el cuerpo es el recipiente que contiene el universo. El lector habrá entrado a formar parte del círculo más íntimo del autor, se habrá beneficiado con ello sin que se pierda el misterio. Éste lector concreto lo agradece.
Joan Marimón
Cineasta, profesor de montaje y autor del libro EL MONTAJE CINEMATOGRAFICO: DEL GUION A LA PANTALLA.












15/11/14

Escribir EL ROSTRO OCULTO

Escribir es una realidad confusa y contradictoria, un proyecto de vida y a la vez una decisión consciente, racional, que abre un camino incierto hacia mundos desconocidos. 
No había intención cuando escribía eso que ahora es un libro. Solo dejar fluir ciertas inquietudes, pensamientos, emociones, estados de ánimo provocados por una mezcolanza de estímulos encontrados, contradictorios. Lo que ocurría dentro, lo que ocurría fuera.
La semilla germinando, creciendo, creándose y desarrollándose como parte de la madre, fragmento, órgano, carne y sangre.
Más adelante, no hace mucho, empecé a construir un libro con esos textos. Este libro que tal vez transmita algo de aquello o tal vez no. Tal vez se quede en un intento frustrado, como cualquiera de los actos que acometemos a diario. Un intento frustrado que sin embargo, genera algo que a mis propios ojos resulta conmovedor.
Tal vez, un día, lo resulte para otro ser, para otros ojos, para otro rostro, por ahora, como el tuyo, oculto.





25/9/14

Gente que no importa

Nada puede haber más difícil de imaginar que el dolor de un padre o una madre al perder un hijo. No hay palabras, pero tampoco imágenes que puedan transmitir su devastación interior.
En el funeral, el rostro del padre de Michael Brown, joven asesinado por la policía en Ferguson, Missouri, expresa la entereza compartida, la indignación solidaria de una comunidad devastada (un afroamericano muere a manos de la policía cada 28 horas en EEUU). Es la comunidad de la gente que no importa, aquellos sobre quienes el poder y sus leyes ejercen violencia impunemente.
Para ese padre o esa madre, que es todos los padres y todas las madres, la solidaridad tal vez sea una tabla de salvación que les servirá para nadar en su dolor. La lucha colectiva emprendida por la comunidad, el único recurso ante el poder y su violencia.  
Ferguson está compuesta por un 67% de población afroamericana, pero el gobierno municipal y el 90% de sus policías no lo son. Esta contradicción se basa en la desafección de un grupo de ciudadanos hacia un sistema que les ignora. Los afroamericanos no votan, solo un 6% de ellos frente a un 17% el resto. El sistema ha conseguido que asuman el papel que para ellos se reserva: negros, pobres, ignorantes, ignorados.
Ante la dignidad de ese padre, la misma que expresan los manifestantes en las calles, el gobierno de blancos, ricos e importantes solo tiene una respuesta: la militarización. Señal de que no están dispuestos a ceder ni un palmo de su poder. Seguirán ignorando a la gente que no importa hasta que nos demos cuenta del poder de un rostro, que es todos los rostros.     

Artículo publicado en la revista La Hiedra

 



3/7/14

El silencio y el ruido

Dice un proverbio chino que hace más ruido un árbol cayendo que mil creciendo. En mi opinión, la imagen constituye una metáfora elocuente de la relación que existe en el mundo real entre el bien y el mal, conceptos nacidos de la mitología del idealismo religioso y filosófico que se pretenden descriptivos de la conducta humana.
Si Hannah Arendt nos descubrió la banalidad del mal a partir de sus reflexiones sobre los totalitarismos del siglo XX, parece difícil plantearse entorno al bien una reflexión de la misma claridad y lucidez que complete a este nivel la más vieja dicotomía.
¿Qué es el bien? ¿La ausencia de mal? ¿La lucha contra el mal? ¿La consecución de actos de bondad? ¿Todas esas acciones cotidianas que de forma inconsciente contribuyen al desarrollo de la sociedad y del progreso?Esta última idea me resulta inquietante. Al fin y al cabo, aunque podríamos decir que el mal es aquello que provoca sufrimiento a los demás, lo que nos importa como definición no son tanto sus consecuencias como su naturaleza como fenómeno de la conciencia humana. No llamamos mal a una enfermedad, ni a la violencia de un león sobre su presa. Llamamos mal al sufrimiento infligido sobre el ser humano por otro ser humano, y el mal absoluto, aquel que llevó a Hannah Arendt a su célebre reflexión, es el sufrimiento infligido a seres humanos en una magnitud numérica que nos permite afirmar que se trata de la humanidad en su conjunto o de la humanidad en sí misma, como concepto. El mal absoluto lo provocan las fuerzas sociales, políticas y económicas que la propia humanidad ha desatado. Paradójico. Otra paradoja: el mal no reside en el sufrimiento de la víctima sino en el acto del verdugo. Tomemos por ejemplo el sacrificio de Isaac por su padre Abraham. ¿Cual es el valor moral del acto en si, sin tener en cuenta que fuera evitado en el último momento por la mano de Dios? Matar a un hijo no está muy bien visto hoy en día, aunque si lo intentas sin éxito no te juzgarán por asesinato. ¿Y Dios? ¿Qué clase de Dios sería si se hubiera quedado impasible ante el acto atroz de violencia filicida cometido, o casi, por Abraham?
El mal puede asimilarse sin ningún problema a algo tan banal como un acto de fe. Pero no va por ahí la pensadora judía. La banalidad del mal es el estigma de una época, el descubrimiento de aquello de destructor que se deriva del progreso humano. El ser social determina la conciencia, decía Marx; la modernidad ha convertido al ser social en un juego de engranajes, inconsciente de la destrucción que puede generar su movimiento. Esas acciones cotidianas que contribuyen al desarrollo de la sociedad no son el bien sino precisamente la coartada bajo la cual se puede esconder el mal absoluto.
Hannah Arendt nos advertía de otra cosa. Convertir a las víctimas en la encarnación del bien es deshumanizador. Esto es algo muy habitual hoy en día y desde siempre. Las víctimas son un instrumento del poder. Su dignidad es una imagen ideológicamente incontestable. Pero en el gulag o en el lager se pierde la dignidad el primer día. Solo la humanidad se salva, una humanidad retraída, refugiada en el agujero negro más profundo de la conciencia superviviente. Tal vez fuera esa conciencia la que empujó a muchos al suicidio al final de su vida; la conciencia de no poder volver a vivir, como una alma en pena, siempre vinculados a la experiencia traumática que les convirtió en lo que eran, ya no seres vivientes, sino supervivientes, no-víctimas corroídas por el sentimiento de culpa: ¿por qué yo y no otro? Porque en honor a la verdad, las víctimas fueron quienes perecieron en los campos y en las cámaras de gas, y su memoria, su testimonio, solo es posible a través del silencio, un silencio aterrador como la muerte. Muchos supervivientes trajeron con sigo de su experiencia ese silencio y lo llevaron a cuestas. Un silencio más elocuente que cualquier palabra y a la vez más críptico y comprometido. La escritura o la vida, tituló Jorge Semprún, otro superviviente, una de sus últimas obras, autobiográfica. Seguir viviendo o quedar atrapado en un bucle, en el eterno retorno del episodio histórico, en su carne. El suicidio es la negación de la colectividad, la incapacidad de seguir formando parte del ser social, o en todo caso, el reconocimiento de esta incapacidad. Una víctima es un excluido, un desterrado en si mismo. Nos queda la compasión. La compasión como una de las manifestaciones fundamentales de la bondad. Por eso la volcamos sobre las víctimas como forma de exorcizar todo el mal acumulado en su cuerpo. Pero la compasión se convierte fácilmente en un instrumento para la autocomplacencia. Bloques de cemento o de metales pesados, monumentales, institucionales. Aplacan los gritos silenciosos de la muerte presente. Mayores son los monumentos cuando mayor es la necesidad de finiquitar el pasado y relegarlo al rincón de los recuerdos conmemorativos. En el siglo XXI nadie escucha el silencio. No hay silencio en el centro comercial. La humanidad se suicida en masa cada domingo. Es el Reich de mil años por fin triunfante, con bebida grande y patatas de luxe. El mal es una experiencia silenciosa. La indiferencia es estridente y a todo color.

19/5/14

El odio

La familia de Hasan me recibió en su casa. El venerable padre, a quien Hasan besa la mano con profundo respeto, la madre y la hermana, cubiertas con sus hijabs, que se retiran a la cocina después de dedicarme un tímido saludo y una sonrisa.

La ancestral y legendaria hospitalidad árabe se materializa en toda su exhuberancia. Una fuente de arroz con lentejas y unas naranjas. Comida sencilla de familia sencilla.
El pequeño de la casa se acerca tímidamente, pero no tarda en sentarse en el regazo de Hasan, su tío, y sonreír a los presentes con expectativas que serán satisfechas. El pequeño de la casa es el rey de la casa en cualquier país del mundo.
Aparecen sobre la mesa algunos álbumes de fotografías familiares. La mujer que se oculta ahora en la cocina y que se hace presente solo para servir comida a los invitados, cubierta con la ropa de la cabeza a los pies, aparece en esas viejas fotografías de los años setenta y ochenta. Sonriente en la playa y en bañador, luciendo una felicidad breve pero sin duda bien aprovechada.
Los palestinos no han perdido esa sonrisa. Siguen existiendo a pesar de todo. Los hijabs no detienen las balas de sus verdugos, pero les otorgan identidad y convicciones.
Salimos a la terraza. Me señalan con el dedo extendido un gran edificio frente a su casa, en una colina al otro lado de la ciudad. Un edificio iluminado como no lo están otros.  Se dan la vuelta y me señalan entonces la pared de su fachada. Agujeros de bala, marcas de los disparos efectuados desde esa casa llena de luz por los colonos israelíes que viven en ella, rodeados de alambradas que supuestamente les protegen de sus vecinos palestinos.
¿Por qué nos odian tanto? me pregunta Hasan. Soy un simple visitante de otro mundo y no tengo respuesta para semejante pregunta.

21/4/14

De ideas y croquetas

Se sabe que una croqueta es una masa generalmente compuesta por una mezcla de algún tipo de carne con bechamel que luego se reboza en forma más o menos ovalada. Son comunes las de pollo o de jamón, aunque se pueden encontrar de muchos otros tipos rondando las concurridas barras de los bares de tapas a lo largo y ancho de la geografía española. Las también conocidas popularmente como concretas o cocretas son originarias de Francia, algo tal vez no tan conocido por estos lares.
El pasado domingo 13 de abril, me reencontré con una acepción del término que tenía olvidada desde hacía años. En el Flamingo Bar de Alcalá de Henares pude presenciar la actuación de 24 IDEAS, el grupo de hard core al que había pertenecido en mi juventud, que desde hace unos meses han vuelto a la actividad con dos de sus miembros originales y otros dos de nueva incorporación.Robert, singular cantante y showman, se acostumbra a tirar al suelo y a revolcarse dando vueltas sobre sí mismo (rebozarse), en un acto que los propios miembros de la banda denominan hacer la croqueta.
La verdad, esta ha sido la primera vez que asisto como público a un concierto de la que fue mi banda, y es posible que desde el recuerdo de mi experiencia, oculto detrás de la batería, las cosas se perciban algo diferentes, pero en general tuve la sensación que se desplegaba ante mí la misma energía que antaño, la misma vitalidad y compromiso. Esta vez pude ver de primera mano como esa entrega se traspasaba a parte del público, que se dejó arrastras hacia un estado de furor que solo puede definirse con una sola palabra: diversión.
Pero de alguna manera esta es una diversión colectiva, empática. Robert consigue que se disipe la frontera que separa el escenario del público, de manera que el show se desarrolla en toda la sala y en él participa todo el que quiere.
Fue una experiencia intensa y muy gratificante. Sobre todo porque hacía años que había perdido el contacto con esos viejos amigos de la primera juventud, con quienes compartí horas y horas repletas de buenas experiencias. Como la del domingo, que lo fue por sí misma, más allá de la nostalgia, o del recuerdo recuperado de rincones olvidados.
Cuando esperaba a que el grupo recogiera el material para poder despedirnos, ya que partían hacia Barcelona inmediatamente después, pensaba en Robert y en su capacidad de hacer que la gente se divierta, de hacer que la gente se sienta partícipe, que forme parte activa de ese momento catártico y liberador. Y pensaba que esa capacidad es algo que podríamos llamar virtud en el sentido clásico del término. No solo una habilidad. Habilidad es lo que demuestran los artístas del espectáculo, quienes acostumbran a concebir el escenario más como un escaparate en el que exhibirse. La actitud de Robert muestra la integridad y la puereza del que se entrega con humildad a sus semejantes, para abrirles un camino por el que cminar juntos hacia un tipo de revelación a través de la experiencia.
No sé si él es consciente de todo esto, o si ha reflexionado al respecto. Pero no es baladí que se muestre en facebook con el sobrenombre de Mossèn Robert (Capellán Robert). Yo le veo más como un Sócrates Punk, pero por ahí puede ir la cosa. 







4/4/14

Hebrón en la memoria

Hebrón es una ciudad parda y negruzca. Hasta la roja carne, expuesta en el aparador de las carnicerías, adquiere un tono oxidado a la luz mortecina del invierno. Los colores de un lugar, de una ciudad en este caso, siempre facilitan el ejercicio de la memoria, y a veces vivifican las descripciones que emergerán en el futuro, en ese instante posterior a la experiencia y alejado de ella en tantos sentidos. Intentamos resurrecciones que resultan, inevitablemente, la imagen de otra cosa, que se parece sin serlo a una experiencia original perdida. El color es algo muy concreto que otorga a nuestro recuerdo un tono de realidad. El color convierte nuestra imaginación en imagen, el espectro de lo que fue en presente mítico. Aura, tal vez.
Sin embargo, la sensación profunda que produjo en mi esta ciudad sagrada en el momento que la penetraba, subido a un autobús destartalado, tiene que ver más con lo perceptible por otros sentidos que con lo visual. Sentidos ocultos que emergen a la superficie.
Fue la intelectualización de sensaciones abstractas, de sensaciones en el cuerpo, dentro del cuerpo, aunque parezca contradictorio. ¿Se puede sentir la presión, la densidad del aire? ¿Se puede sentir en eso que llamamos atmósfera, sin saber exactamente a qué nos referimos, la presencia agazapada de la maldad y de su contraplano? ¿Puede esa sensación resultar fascinadora?
Un camello despellejado cuelga de un gancho en el porche de una casa. La imagen es un asalto exuberante y fugaz dentro del autobús. La llegada es como a un templo, habitado por seres desterrados que profesan un culto prohibido hace milenios. Son fantasmas de un presente escrito en las paredes, escrito con plomo por los moradores de la acera de enfrente. La ciudad vieja de Hebrón, histórica y sagrada como gemela de Jerusalén, fue desalojada para garantizar la seguridad de los colonos israelíes que viven en el barrio colindante o en las mismas casas sobre los comercios, ahora clausurados. Los colonos, armados, gritan que prefieren perder Jerusalén antes que Hebrón. Disparan desde sus casas con sus fusiles sobre las casas de sus vecinos palestinos, ciudadanos originales de Habrón, y lanzan sus desechos a las calles de la ciudad vieja, protegida ahora por una red a pocos metros del suelo. Levantas la cabeza y ves la basura israelí, que es igual a cualquier otra basura, solo que esta se ha convertido en una herramienta de desprecio y humillación.
Las calles desiertas gritan a veces con su silencio. Gritan a los cuatro vientos las paradojas de la historia, de la barbarie histórica que perdura en el mundo civilizado. Hebrón es un gueto al revés, invertido y grotesco, donde los verdugos se encierran, parapetados detrás de las alambradas que un día decidieron hacer suyas en nombre de la liberación, como una seña de identidad nueva. Salieron de la medianoche del siglo, algunos de ellos, convertidos en hienas, y su condición de víctimas les sirvió de coartada y justificación. Siguen en esa misma oscuridad, siguen presos en los guetos y en los campos, convencidos de que la libertad por el trabajo les llega, el trabajo de convertir un desierto en un jardín. Nosotros hemos levantado este país de la nada, dicen, y hemos cultivado naranjas como sandías donde antes solo nacían rastrojos. No se han dado cuenta de que apelando al mismo lema que abría Auschwitz, han sembrado flores de hierro retorcido y punzante. Un paraíso rodeado de alambradas y defendido a sangre y fuego no es libertad ni tampoco justicia. Es el fin y el éxito de la muerte.










9/10/13

La Herida o el rigor

¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? No es una pregunta fácil de responder, pero tampoco es habitual que vayamos por la vida planteándonoslo. La protagonista de La Herida, el primer largometraje como director del montador Fernando Franco, tiene un comportamiento que podríamos considerar anormal, y que incluso dentro de la sala de cine perturba nuestra tranquilidad y nos acerca al abismo.
¿Por qué hace ella lo que hace? Una pregunta que la película no va a responder porque sencillamente no lo pretende. Su opción es arrastrarnos a la vida y la intimidad de un personaje, para que seamos testigos de esa dialéctica entre lo que enseñamos a los demás y lo que ocultamos al otro lado de las puertas cerradas, dialéctica que nos define como personas.
La cámara de Santiago Racaj sigue a Marian Álvarez permanentemente, obligando a la actriz a un derroche de esfuerzo y compromiso. Una propuesta que recuerda a la Rosetta de los hermanos Dardenne y que nos remite al paradigma neo-realista de la cámara siguiendo a un hombre por la calle.
Pero no es eso lo que hace Fernando Franco. Escoge momentos significativos de la vida de su personaje que nos colocan ante un periodo relativamente extenso, lo que nos permite tener una perspectiva mucho más amplia y a la vez identificarnos con su sufrimiento. Este proceso de identificación es una experiencia intensa, emocional, que apela a reacciones primarias ante el dolor descarnado de un semejante, una víctima al fin y al cabo, aunque lo sea de sí misma.
Porque una de las cualidades más significativas de la mirada de La Herida, es la ternura, la ternura con la que nos acercamos a un personaje atrapado entre los cuatro márgenes del encuadre, que quiere escapar pero no puede, porque no es capaz, y ve una y otra vez como ella misma se cierra el camino sin poder evitarlo. Su fracaso está en ella, en su trastorno, en su percepción de las cosas, en su relación perturbada con ese fuera de campo que solo vemos a través de panorámicas de ida y vuelta o de planos que se abren para encuadrar a quienes se acercan sin llegar a romper las paredes de esa cárcel. Es ese entorno inmediato, ese espacio donde habita ese cuerpo herido lo único que parece querer mostrar el director.
¿Por qué un director hace lo que hace? Esta pregunta sí debe hacérsela permanentemente un director de cine, aunque en el proceso no siempre se encuentran respuestas concretas. Y es obvio que Fernando Franco se la ha hecho, ya que La Herida es una película de un rigor férreo y calculado, que establece unos principios y los sigue y persigue con la ortodoxia de quien conoce el valor que en el cine tiene esa otra dialéctica entre la libertad creativa y la exigencia del oficio y la técnica.
No hay duda de que el rigor es una cualidad escasa en este país, y un objetivo extremadamente difícil de conseguir que requiere un gran esfuerzo, y la valentía de hacer frente a las dudas e inseguridades que asaltan a todo creador, hacerles frente con la libertad de la elección consciente y comprometida, fruto de la reflexión y la práctica del trabajo diario. El rigor es el camino de la libertad.

6/6/13

En el puerto 02

El puerto de Barcelona es omnipresente, como el mar, en esta ciudad delimitada y encerrada por dos ríos y una pequeña sierra desde donde se observan las más espectaculares vistas de toda la metrópoli. El mar es frontera y a la vez promesa. El puerto, una invitación al infinito, adonde señala sin duda con su dedo extendido la célebre estatua de Cristóbal Colón.
Vamos al centro, decíamos en casa cuando nos trasladábamos a los barrios de la Barcelona vieja, Ciutat Vella, el Raval. Una frase que venía a sustituir la que se decía antaño, en la infancia de mis padres cuando los barrios al pie de la montaña eran pueblos de veraneo: vamos a Barcelona, se decía entonces. Es obvio que la expresión no se refiere al centro geográfico, sino a una centralidad de otro tipo. La ciudad histórica, que se expandió hacia el interior después de la guerra civil. Las instituciones políticas y administrativas. Y claro está, el comercio con el exterior a través del puerto. El centro del centro.
Barcelona era una ciudad portuaria. Por el puerto entraba lo bueno y lo malo y se extendía por sus callejuelas, impregnándolas de ese carácter democrático de la libertad canalla. Hoy Barcelona ha caído bajo la dictadura totalitaria del turismo.
También ha sido arrasada, después del los famosos jocs olímpics, por las hordas bárbaras de nuevos ricos bohemios, que han colonizado esos barrios viejos y han sustituido la nostalgia cutre por el brillo chic. Hemos abierto la ciudad al mar, decían los progres que han gestionado esta explosión inmobiliaria, mientras construían un muro en el Forum que ocultaba a los ojos del visitante los barrios más desfavorecidos de la periferia. Yo soy un refugiado de esa invasión, huyendo primero de un piso barato en una calle paralela al passeig del Born, cuando ya dejó de ser barato, y escapando después en la semi-clandestinidad del autobús nocturno hacia otro centro más grande y salvaje.
He visitado Barcelona, como tantas veces al encuentro de mi familia, mis amigos. He paseado con mi hijo y los hijos de los otros por los parques y terrazas de Montjuïc, y he visto bajo mis pies los espacios, en perspectiva, de esos retornos imposibles.






4/4/13

En el puerto 01

Si hace unos años alguien me hubiera dicho que uno de los lugares que visitaría regularmente sería Puerto Banús, no habría dado crédito a tal afirmación. Pero la vida, generalmente, se resiste a la inquietud planificadora con la que pretendemos controlar nuestro propio camino. Destino, predestinación, conceptos inventados para definir esa sensación de perplejidad ante lo inevitable, como lo es todo lo que nos ocurre una vez nos ha ocurrido.
Mi pareja y su familia siempre han pasado fiestas y vacaciones en Marbella, y pasear, o comer en uno de los restaurantes de este pequeño puerto a medio camino de San Pedro de Alcántara, visitado anualmente por casi 5 millones de personas, es una actividad recurrente. A los niños les gusta ver los barcos y echar pan a los peces. La mayoría de los adultos, especialmente a la mujeres, les gusta curiosear por las numerosas tiendas de lujo que comparten espacio con bares y restaurantes. Los hombres, se supone, podemos disfrutar admirando los cochazos exhibidos por millonarios rusos o saudíes.
Puerto Banús se inauguró en mayo de 1970, en una celebración por todo lo alto amenizada por Julio Iglesias y con la presencia de realeza de diversa índole, lo que incluía al príncipe de Asturias, actual rey Juan Carlos, a la princesa de Mónaco, Grace Kelly, y al fundador de la revista Play Boy, Hugh Hefner. Fue un proyecto impulsado por el promotor José Banús y realizado por el arquitecto Noldi Schreck, quien participó también en el diseño y construcción de Beverly Hills. Portentoso currículum.
¿Cómo podría sintetizar mi experiencia en un lugar como este, donde nunca hubiera imaginado poner el pie, dejando de lado la buena comida y le alegría de mi hijo alimentando peces?
Un día estaba en el restaurante habitual con la familia de mi compañera. Me levanté de la mesa, situada en un rincón de la terraza, para ir al baño, y entré dentro. Cuando enfilaba las escaleras que subían hacia mi objetivo, un camarero me interceptó de mala manera para informarme de que el baño era solo para clientes. Al señalarle la mesa de la que provenía, cambió su actitud y se deshizo en tímidas reverencias y excusas, claramente consternado por su error, o más bien por la posibilidad de que este pudiera acarrearle alguna consecuencia.
Se dice que el hábito no hace al monje, pero no hay duda de que hace que lo parezcas. Me pregunto ahora, cuántos de esos 5 millones de visitantes anuales forman parte de la fauna autóctona, y cuantos vienen de fuera a admirar, como si visitaran un zoo, ese estilo de vida al que nunca tendrán acceso.