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15/9/24

La rabia de Agustín Gómez Arcos


Cuando se habla de Agustín Gómez Arcos, se le suele asociar a una literatura de posguerra, o sobre la posguerra, censurada por el franquismo e invisibilizada hasta nuestros días. Una literatura atravesada, lastrada incluso, por las consecuencias de la guerra, que se nutre de los imaginarios de la derrota para exponer y exhibir las heridas sangrantes de quienes fueron señalados, y señaladas, como pertenecientes al bando perdedor. Pero la primera novela del autor, El cordero carnívoro, se publica en 1975, muerto el dictador, y las tres siguientes, durante los años conocidos posteriormente como La Transición.

14/9/24

Verdad y mentira en La campana de cristal


Leí una vez que para conocer cómo era la vida en la Inglaterra decimonónica, de nada servían las novelas de Dickens. Se refería quien lo escribió, sin ánimo de desmerecer la obra del autor de Grandes Esperanzas, a cierta literatura realista capaz de describir espacios y ambientes, personajes y comportamientos de forma muy vívida, generando así una fuerte sensación de verosimilitud. Ese tipo de literatura acostumbra a trascender su época, dejando una fuerte impronta en nuestro imaginario. A diferencia de la realidad, la ficción está obligada a parecer real, decía Mark Twain. Para cumplir tal exigencia el escritor no tendrá más remedio que recurrir a mecanismos técnicos, narrativos y estilísticos específicos de la ficción. La literatura, como todo arte, miente para decir la verdad.

12/9/24

La distopía del presente, sobre Radicalizado de Cory Doctorow

No soy capaz de leer ninguna distopía como solía hacerlo antes de Contra la distopía de Francisco Martorell. Supongo que justo eso pretendía el autor: punto para él. Sigo disfrutando del genero, ahora con un nuevo filtro. Como las gafas de Roddy Pipper en Están Vivos, me obligo a mirar más allá, a escrutar aquellos elementos consustanciales que, como bien demuestra Martorell, lo señalan como conservador. 

9/1/24

Barrio Venecia. Cuando el paraíso es un desguace


Toda época pasada es un paraíso perdido tan lejano como los mundos habitados en los confines del universo que muy probablemente nunca conoceremos. Así, memoria y ciencia ficción se relacionan en un mismo territorio por explorar. Una de las funciones de la literatura es precisamente esta, explorar la realidad desconocida reinventando lo conocido a través de la ficción.

7/11/23

Barea, el éxito pese a todo


Muchas de las obras narrativas, literatura o cine, que plantean un realismo comprometido políticamente, son catalogadas como menores por el mundo académico y la crítica desde un supuesto punto de vista puramente artístico. Parece como si el intento por parte de un narrador o narradora de transmitir ciertas ideas a través de las herramientas del arte fuera en detrimento de su correcto uso, dicho de otro modo, como si las ideas políticas existieran al margen de la realidad y por tanto la narración realista del mundo no pudiera estar contaminada por la ideología.

29/9/23

Hombres en prisión, crueldad y belleza en la literatura


El sufrimiento, la violencia, la crueldad y la belleza. La belleza nos provoca una emoción ante la cual nos sentimos iguales al resto de seres humanos, vivimos la experiencia estética como un goce compartido. Tal vez no todo el mundo encuentre bello lo mismo, pero todo el mundo siente lo mismo ante la belleza. Sin embargo, cuando decimos anhelar bondad, justicia y belleza, esta última nos parece un añadido, una fruslería, como mucho un adorno, una preocupación menor al lado de lo que consideramos esencial para la buena vida.

13/6/23

1969: Un mundo de cadenas


Hay libros que te invitan a plantearte preguntas sobre su mera existencia como tal. ¿Qué define una novela? ¿Cuáles son los elementos que la constituyen? ¿Cuál es su cometido? ¿Qué recursos son válidos para construirla? Preguntas aparentemente muy elementales que adquieren una complejidad y una profundidad nuevas cuando nos encontramos con un libro como 1969, de Eduard Márquez. Porque se trata de una novela, no hay duda, y sin embargo, no contiene una sola palabra escrita de puño y letra de su autor. Ni una sola.

12/6/23

Repensar la adolescencia a partir de Las Novias de Cristina Morano


Leí una vez que la literatura es el único arte capaz de demostrar la existencia de los demás. No es que la existencia del ser humano pueda estar en entredicho, como la forma de la tierra para algunos. Se trata de asumir el “otro”, la “otra”, como un ser consciente cuya existencia condiciona el mundo en el que vivimos, nuestra realidad. En una sociedad construida a partir de la interacción de los seres humanos hoy en día reconocidos esencialmente como “individuos”, la consciencia de los demás tiene una relevancia política fundamental. Si no somos capaces de comprender y asumir la “alteridad”, difícilmente podremos pensar una sociedad más allá de nuestros intereses particulares.

23/5/23

Salvados por la literatura o por qué hay que leer El Ministerio del Futuro


Resulta descorazonador escuchar o leer algunos de los discursos que desde el ecologismo advierten de la inevitable contracción de la esfera material de la economía provocada por la escasez de energía fósil principalmente, pero también por la de aquellos materiales imprescindibles para la producción y reproducción de energía renovable. Si añadimos la crisis climática sobre la que nos alerta la comunidad científica desde hace décadas y lo miramos todo a través del cristal de la actualidad, es posible que caigamos en una suerte de ansiedad, angustia o depresión por un colapso que parece acercarse inexorablemente.

3/5/23

El año del diluvio o la imaginación para un nuevo presente


Mientras leía El año del diluvio, segunda parte de la trilogía de MADDADDAM de Margaret Atwood, tropecé, en un artículo de Alberto Santamaría para Viento Sur, con una cita de Raymond Williams que dice así: “La labor de un movimiento socialista triunfante será una labor en los sentimientos y la imaginación casi en igual medida que en los hechos y la organización. No en la imaginación o los sentimientos en su sentido más débil (el de imaginar el futuro, que es una pérdida de tiempo, o en la vertiente emocional de las cosas).”

Desde la línea o la épica de la solidaridad


Desde la línea, la novela de Joseph Ponthus, es una maravilla, es decir, una obra literaria para admirar, para admirar con atención. Pero ¿qué nos ofrece en realidad? ¿Qué imagen o imágenes ante nuestra propia vida? La feroz experiencia de un obrero en la fábrica, un obrero consciente de su necesidad y de la renuncia que esta conlleva.

Oryx y Crake o el fin de la humanidad como utopía


La adicción o sumisión a la tecnología que impregna la época actual tal vez tenga que ver con un deseo de escapar de nuestro yo, de nuestra condición humana al percibirla como algo defectuoso, conflictivo, perverso, destructivo. De la sobrepoblación a la guerra y el genocidio, la hambruna, la explotación, la violencia de género. La ciencia y la tecnología en la modernidad se han asumido como elementos de progreso contradiciendo el mito clásico de Prometeo. Solo ante la evidencia de las crisis climática y energética las posibilidades que ofrece la cuarta revolución industrial se están convirtiendo en un nuevo campo de batalla. ¿Nos permitirá la tecnología superar todos los retos que tenemos por delante? ¿O por el contrario la fe ciega en una ciencia todopoderosa nos impedirá emprender las medidas políticas necesarias?

2/5/23

Arde Torrevieja: memoria de la distopía


En mi memoria, la ciudad alicantina de Torrevieja está irremediablemente ligada al concurso televisivo Un, dos, tres. El momento en el que Mayra Gómez Kemp terminaba de leer la tarjeta ganadora y anunciaba “un apartamento en Torrevieja, Alicante”, suscitaba estimulantes imágenes indefinidas de luminosa felicidad entre los aplausos del público y el jolgorio generalizado. Con el tiempo llegué a entender el valor simbólico y político de un lugar convertido en acontecimiento, como el de tantos otros lugares de la geografía española híper explotados por el turismo masivo.

Nombrar el olvido: reseña de El espíritu de Embajadores


Cómo nombramos lo que se olvida, los hechos perdidos, arrollados por la Historia, heridas abiertas bajo cicatrices invisibles, el grito que sacude las cuatro paredes de un sótano mugriento, no va más allá, más allá de la sombra del torturador, la soberbia del juez que condena, la acritud del legislador. Cómo llamamos al río cuando se desborda arrastrándonos hasta fundirnos con el lecho de fango y guijarros afilados por la corriente. Cómo cortamos el hilo que cose (atado y bien atado) la victoria con la derrota para que se mantengan siempre en el mismo lugar.

21/3/23

Los cuatro caminos de Ursula K. Le Guin


Culpa y perdón son solo palabras. Como toda palabra responden a un consenso, tan antiguo como el lenguaje mismo. En algún momento perdido en el tiempo un grupo de individuos que conformaban una comunidad decidieron que aquello que recogían del suelo y lanzaban como arma de defensa y de caza se llamaría piedra, que ese animal veloz al que cazaban para alimentarse de su carne y vestirse con sus pieles se llamaría gacela, que los seres que andaban erguidos con un órgano sexual que les colgaba entre las piernas se llamaría hombre y los seres que no disponían de ese órgano se llamarían mujer. Así, palabra tras palabra, objeto tras objeto, emoción tras emoción, concepto tras concepto.

20/3/23

La trilogía de Bas-Lag y el relato de la revolución


¿Cómo construir el relato de la revolución? No de una revolución concreta sino de la revolución como proceso histórico que planea sobre la sociedad de clases. Podría ser que China Miéville quisiera abordar esta cuestión al escribir la trilogía de Bas-Lag, una obra que le encumbró como escritor de fantasía y ciencia ficción logrando para cada una de las novelas que la componen algunos de los galardones internacionales más importantes del género.

9/3/23

Las Crónicas Marcianas Anti-Musk de Ray Bradbury


La imagen muestra un cohete aterrizando en vertical sobre una plataforma de lanzamiento. Los retro-propulsores rugen con una fuerza que no podemos escuchar pero sí sentir. El fuego se apaga y la enorme nave se detiene otra vez sobre la superficie. Dura un segundo. Una explosión repentina convierte en chatarra chamuscada el tercer prototipo con el que Elon Musk pretende llevar al ser humano a la Luna y luego a Marte. En la siguiente imagen el propio Musk baila eufórico ante sus seguidores: no solo las personas a cargo del proyecto, nosotros también, el público atónito, simples mortales condenados a permanecer en una desolada Tierra mientras multimillonarios risueños brindan con champán desde su nuevo edén marciano.

El pasado como premonición. Reseña de El último hombre


En el año 2093, una terrible plaga diezma la humanidad. Donde más terriblemente golpea, tormentas e inundaciones acrecientan la catástrofe. No hay lugar sobre la tierra que albergue un refugio. A veces la fantasía se convierte en premonición por la implacable acción del tiempo. Mejor dicho, el paso del tiempo y la acción de la historia, de una sociedad que está viendo como la distancia entre presente y futuro se reduce vertiginosamente.

2/2/23

James Ellroy o la literatura como crónica


James Ellroy es un escritor peculiar, con un estilo cortante a base de párrafos breves construidos a golpe de frases reducidas a lo esencial, pequeños empujones que te obligan a avanzar, a adentrarte en un mundo desconocido. Pero no es un mundo de espectros, es nuestro mundo. Ellroy te lanza escaleras abajo, pero al contrario que ocurre en las películas de terror, la luz que cuelga del techo del sótano no se apaga ni se rompe la bombilla, se enciende para dejar ver toda la suciedad que nos rodea.

22/1/23

Americanah: una vida en su contexto


Las novelas de aprendizaje no son muy habituales pero constituyen un género en sí mismas, con ciertas particularidades que las diferencian de las historias heroicas en el sentido clásico. Un héroe se enfrenta a retos que dificultan la consecución de su objetivo, que generalmente consiste en superar un acontecimiento crítico, punto de giro hacia una aventura ineludible. En una novela como Americanah, de la nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie, la protagonista afronta también dificultades, pero estas no están tan sujetas al esquema de una trama como a la lógica de la vida, según la cual toda dificultad supone un descubrimiento y un paso más hacia el crecimiento personal, al tiempo que todo éxito, todo acontecimiento feliz lleva inscrito la tragedia de su más que probable final.